Tecnología en la escuela: ¿Más es mejor?

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Ordenadores, PCs, tablets o libros electrónicos son dispositivos que han aumentado su presencia en las aulas de forma notable. En la actualidad, es imposible encontrar un centro educativo que no utilice las nuevas tecnologías en clase, con mayor o menos presencia.

La facilidad de uso, la interacción, la velocidad para acceder a contenidos o la reducción del peso frente a los libros tradicionales son algunos de los motivos que han justificado la inversión en tecnología en la escuela. Pero: ¿Han mejorado los resultados?

Tecnología en la escuela: ¿Más es mejor?

Si revisamos los últimos informes PISA y nos contrastamos con el aumento de la tecnología en las aulas, se podría deducir que las ventajas académicas de la tecnología en las aulas son escasas o nulas.

Ahora un estudio de la OCDE confirma lo que ya se viene tiempo sospechando: que la inversión en tecnología en la escuela no ha traído consigo alumnos más inteligentes o mejor preparados. Además de la influencia negativa del uso de la tecnología en rendimiento después de clase y demás, del estudio se deduce que los alumnos que más horas de clase pasan frente a una pantalla tienen peores resultados en comprensión lectora, en Matemáticas o en redacción de textos.

Sin embargo, el estudio también apunta a que no es culpa de la tecnología en la escuela como tal, sino de que la implantación de esta en la escuela debe ir acompañada de formación a los alumnos sobre cómo aprovechar de forma correcta las nuevas tecnologías para aprender.

Parece que, al menos de momento, el uso de la tecnología en la escuela no va a evitar que se siga recurriendo a las clases particulares para resolver las dificultades de aprendizaje.

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