Cómo mejorar la calidad de la enseñanza de lenguas

¿Qué estrategias se pueden hacer para mejorar la enseñanza de lenguas? ¿Cómo se puede conseguir una enseñanza de calidad? Ahora veremos algunas formas de hacer que las asignaturas de idiomas mejoren con creces. Nos centraremos en varios puntos: la enseñanza efectiva, el compromiso para el aprendizaje, los enfoques flexibles y la motivación de los estudiantes.

1. La enseñanza efectiva

El aprendizaje de idiomas es un proceso periódico y acumulativo. Por ello, los estudiantes aprenden de forma más efectiva si las clases son frecuentes y regulares y si el proceso de aprendizaje no se corta de repente si no que se extiende durante un largo periodo de tiempo. Otro requisito fundamental para que la enseñanza de lenguas sea efectiva es que los estudiantes tengas oportunidades de practicar y usar la lengua de manera significativa en situaciones reales. El conocimiento lingüístico no puede ser únicamente teórico. Las lenguas están vivas y se hablan, por lo que hay que ponerlas en práctica y usarlas como lo haría una persona nativa.

Estas tres condiciones aplicadas a un plan de estudios se traducirían en contar con:

  • un profesorado cualificado y apasionado por el idioma
  • un mínimo de 150 horas a la semana
  • recursos al nivel de cualquier otra asignatura
  • un enfoque que apunte al dominio de la lengua
  • un plan que se adapte a la comunidad, el colegio e incluso al grupo que sea

La continuidad y la frecuencia son los puntos más importantes en este campo. Por ello, el mínimo de horas tiene que estar garantizado y la continuidad en el contenido también.

 

2. El compromiso para el aprendizaje por parte de la escuela y la comunidad

En el mundo globalizado en el que vivimos, el aprendizaje de idiomas no debería tomarse a la ligera. Si queremos formar a estudiantes competentes que en el futuro dominen como mínimo su lengua materna y otra más, debemos cambiar la forma en la que percibimos la enseñanza de lenguas. Deberíamos asegurarnos de que las instituciones y las comunidades están al tanto de los beneficios de la educación de idiomas.

Si el resto de profesores, las familias y las autoridades comprenden la importancia de que los alumnos estudien lenguas, todo sería mucho más fácil. Ninguna asignatura está por debajo de otra ni tendría que considerarse más importante o útil. Una vez que esto quede claro, la motivación de los estudiantes mejorará de forma radical.

En este sentido, también es importante que haya comunicación y colaboración entre diferentes departamentos y diferentes escuelas. Compartir los recursos y las ideas puede ayudar mucho a las escuelas que lo necesiten. Además, regularizar y uniformar un poco los programas docentes facilitaría la adaptación del alumnado que se traslade de un centro educativo a otro.

 

3. Los enfoques y planteamientos flexibles

Como cualquier otra asignatura, las clases de idiomas tienen que tener en cuenta a sus estudiantes. El profesorado debería elaborar un plan que se adaptara a la comunidad, al colegio en concreto e incluso al grupo que sea. Además, este plan docente tiene que ser estricto pero flexible. Se tienen que intentar cumplir los objetivos pero quizás el grupo puede ir más rápido o más lento. En este caso, deberían tenerse suficientes recursos para ralentizar o aligerar el proceso de aprendizaje.

También hay que tener en cuenta que los grupos nunca son homogéneos, y que algunos alumnos irán por delante de otros. Si esto también se tiene en consideración en el plan de estudios, se podrán adaptar los contenidos para que nadie se quede atrás pero también para que quien puede dar más no se aburra y desarrolle todo su potencial.

Todo esto es un trabajo que algunos profesores pueden considerar “de más”. No obstante, debería ser la base de cualquier materia. Es un trabajo que hay que hacer de antemano pero que también hay que revisar. Al final del año se debería reflexionar sobre lo que ha funcionado y lo que no, los problemas que han surgido, etc. Con toda esta información se puede actualizar la guía docente para mejorarla cada año.

 

4. La motivación y el compromiso de los estudiantes

El éxito del aprendizaje de lenguas (y de cualquier asignatura) depende en gran medida de la motivación del alumnado. En el caso de los idiomas, la motivación y el compromiso de los estudiantes aumenta cuando:

  • las familias, la escuela, el resto de los profesores y la comunidad en general valora y reconoce la importancia de los programas de lenguas
  • la escuela y la comunidad reconoce y celebra los logros de los estudiantes
  • los estudiantes comprenden los beneficios cognitivos, sociales y prácticos de aprender idiomas
  • los estudiantes tienen la oportunidad de usar la lengua que están aprendiendo en contextos reales
  • se crean objetivos específicos dentro del aprendizaje de idiomas
  • el ambiente de la enseñanza de lenguas es alentador y está lleno de apoyos y retos
  • no solo se estudia la lengua aislada, sino conjuntamente con su cultura y su sociedad

 

Tipos de programas de lenguas

Teniendo todos estos requisitos iniciales en mente se crearán programas de enseñanza de lenguas de calidad. Estos pueden ser de varios tipos: en los que las asignaturas de lenguas están separadas del resto, en las que se integran con otras asignaturas y, por último, los programas bilingües. Todo esto lo desarrollaremos en profundidad en otro post dentro de muy poco.

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