Los estudiantes universitarios no están de acuerdo con los recortes educativos de los últimos años. No hace falta más que ver las numerosas y frecuentes manifestaciones y protestas para comprobarlas.
Las manifestaciones que han tenido lugar en Madrid durante el fin de semana podrían parecer una más, pero ya se empieza a ver un cierto espíritu de lucha y de reivindicación que va más allá de la mera protesta.
Más tasas, menos becas
Los estudiantes no están contentos consideran que la situación actual no favorece el apoyo de las clases más bajas, de hecho, uno de los aspectos por los que más se lucha es por las becas, que ahora son menos cuantiosas, más escasas y más difíciles de obtener – incluso cuando se han conseguido, los plazos de recepción son amplios.
Por otro, se recuerda que la Universidad es, cada vez, más cara, y que ha pasado a convertirse casi en un objeto de lujo que muchos estudiantes tienen que valorar.
Los universitarios sienten que no solo se están recortando los presupuestos en educación, se está limitando el acceso a la educación superior y, por lo tanto, al trabajo.
Escasos objetivos
Estudiar en la Universidad ya no es un derecho, sino un auténtico privilegio del que pueden disfrutar cada vez menos, y cada vez con más esfuerzo, y sin embargo, al finalizar los sacrificios, los desvelos, de las ayudas de familiares, las promesas de conseguir empleo y de amortizarlo no se equiparan al gasto de estudiar en la Universidad.
La protesta del último fin de semana de marzo puede parecer una más, pero en ella ya se puede apreciar el hastío de los estudiantes que creen que se está llegando a una situación insostenible.