alumnos que no quieren clases de apoyo

Alumnos que no quieren clases de apoyo

alumnos que no quieren clases de apoyo

Las clases de apoyo son un excelente complemento de formación para aquellos alumnos que tienen dificultades para aprobar o para superar diferentes materias: hay alumnos que recurren a ellas cuando una asignatura empieza a darles problemas y otros que esperan a los resultados de exámenes para decidir que necesitan formación particular, aunque, en realidad, es frecuente que quienes recurran a las clases particulares sean los padres, que imponen a sus hijos una formación particular que estos no quieren…

Pues sí, aunque sean de ayuda para aprobar, hay alumnos que no quieren clases de apoyo y, que hacen lo posible por no aprovechar las clases, hasta el punto de que, cuando los resultados no son los esperados, el profesor puede preguntarse «Si mi alumno adolescente se fuga clases particulares, ¿qué hago?»

Alumnos que no quieren clases de apoyo

Cuando los alumnos que no quieren clases de apoyo, la consecuencia más previsible es que los resultados de las clases no sean los esperados, o sea, que el alumno muestre desgana y desinterés durante las clases y puede que incluso busque la forma de no asistir a sus clases particulares de apoyo, incluso con el desconocimiento por parte de sus padres.

Esta situación puede convertirse en frustrante para el profesor particular, cuyo objetivo principal es ayudar al alumno y que en esta situación verá complicado ofrecer una ayuda real al alumno para superar los exámenes. ¿Cómo afrontar que se tienen alumnos que no quieren clases de apoyo?

En primer lugar y desde el inicio de las clases es importante conocer las motivaciones del alumno y determinar si este tiene la intención de aprovechar la formación particular para mejorar sus resultados, si este es su propósito, a partir de ahí se podrá desarrollar un plan de clases para conseguir que el alumno tenga la motivación adecuada para el estudio, mediante ayuda y apoyo para las asignaturas que le resultan complicadas.

Aunque el problema de que los alumnos no quieran asistir a las clases suele presentarse algo más tarde, cuando el control de los padres es menor y el alumno cree que puede «relajarse», en este caso, como profesor particular pueden surgir dudas sobre si se está aportando la ayuda que el alumno necesita, si el plan es el adecuado, si las clases son interesantes… En este caso, lo menos es hablar con los alumnos que no quieren clases de apoyo para determinar dónde pueden estar las carencias y cómo conseguir que el estudiante recupere el interés.

Por supuesto, este tipo de conversaciones sirven también para saber si el alumno realmente quiere mejorar los resultados, ya que si este no quiere, es difícil que haya progresos en las clases… En este caso, lo más conveniente sea hablar también con los padres del alumno para informarles y dejar de ser el profesor particular de los alumnos que no quieren clases de apoyo.

El objetivo de un profesor particular es apoyar al resolver dudas y reforzar el aprendizaje de forma personalizada para conseguir que el alumno sea autónomo, pero poco se puede hacer si los alumnos que no quieren clases de apoyo y no aprovechan las ventajas que una formación particular.

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