A los niños les cuesta leer, sobre todo, a los que están aprendiendo o a los que aprendieron a leer durante el último curso escolar, eso de «ponerse a leer» durante las vacaciones les parece más un castigo que una actividad de ocio.
En ocasiones, la lectura el verano termina siendo un tema de conflicto entre los niños y los padres que, finalmente, se resuelve con el que niño deje aparcada la lectura hasta la vuelta a clase…
Fomentar la lectura en verano
La lectura tiene innumerables ventajas a todas las edades, pero es importante que los niños aprendan desde pequeños a disfrutar de ella, ¿Cómo conseguirlo?
Existen actividades de verano que tienen por objetivo fomentar la lectura en verano: las bibliotecas en parques o playas son una buena forma de conseguir que los niños vean en la lectura una forma de diversión más que un castigo.
Además, siempre se pueden elegir libros que resulten atractivos a los niños, y visitar la biblioteca en familia para que los niños elijan libros que leer, pero los papás también pueden elegir libros para leer en familia.
No hay que perder la paciencia mientras los niños leen, ni mostrar impaciencia o disgusto porque lean lentos o porque se equivoquen, ello solo les causará frustración.
Y, sobre todo, no hay que presentar la lectura como un castigo, evitando expresiones como: ¡Si no te portas bien hoy leerás el doble! Sino, más bien relacionarlo con actividades divertidas.
